domingo, 28 de diciembre de 2014

TSAMAREN- (cuento corto)


Un hombre descubre en la TV una escena de película.

Un hombre, encerrado en una caja semi abierta es bañado por la arena que escurre, siente que lo cubre a pocas mientras desespera tiembla, solloza, pero,  insiste con el celular mientras y al sentir abrazar el final decide despedirse. 
Alguien le timbra y le dice que puede salvarlo, que esta muy cerca de él que lo ha ubicado. El hombre acongojado sonríe y llora, digita otro número y la contestadora portátil responde con un aviso seco y descompuesto propio de esas cosas de ciudad. 

Pero el salvador le llama luego
-disculpa Tsamaren, no podré ir a verte, el sistema me bota a 150 kilómetros al mar- él llora y en su congoja encuentra ahogo, su temblor se acelera y gana batalla. Al tener cerca el smartphone decide llamarla, ella responde:

-Tsamaren te adoro-.
-Yo te amo-dice él
 Tsamaren!, Tsamaren! 
shhh...

El hombre que contemplaba con pavor la escena en TV queda anonadado y esa sensación vota un suspiro que le sofoca. Su mirada rebusca esa pregunta, qué título?, llama para preguntar a una agencia de prensa pero obtiene una respuesta a medias. En su búsqueda llama al gobierno y le responde que pueden volverlo una política.

Cinco días después un día cualquiera, a una hora cualquiera y en un canal distinto el hombre encuentra nuevamente una película, ésta vez la escena distingue a un hombre sonriente dispuesto en una cama. La imagen nota unas caricias, una mano y una espalda, ésta última que brilla a la luz cinematográfica. Él sonríe y le cuenta a ella que hace un viaje a un desierto, que es cuestión de pocos días, tiene un encargo que entregar, responder una llamada y luego ser recogido al vuelo. Ella sonríe, le suplica que la deje, él la mira con deseo y pavor. luego va. Ya parado en ese charco reseco es atrapado y encerrado en una caja para ser tapado bajo arena que destella masas de granos que refrescan una posibilidad bajo suelo.

-hola, si no alcanzaras a esperar deja el mensaje, te respondo luego- contesta la portátil.

El hombre llama a un amigo y éste con el sonido de una burla le dice que no esta para bromitas, que las haga a su mujer, debe tener mas delicadeza, peor aún cuando su mujer sabe todo. 
Cuelga.

Él llora con ahogo, lo demás ya le es familiar.

Pasa un mes y algunos días, el hombre enciende la TV y encuentra una escena en la que una mujer y su marido miran una película de un hombre extraviado y que sufre de olvido, que para volver en sí amarraba un largo hilo a cada hoja de papel que iba escribiendo, el hombre escribía cada vez que podía pero lo olvidaba, cada vez que volvía en si las hojas iban en blanco, solo el hilo le era fiel. El hombre tenía mujer, era escritor y era un militar encubierto que viaja a un desierto para morir bajo arena. 
              

martes, 7 de octubre de 2014

El Imaginario

"El Hombre Imaginario vive en una mansión imaginaria, rodeado de árboles imaginarios, junto a un río imaginario..."
(Poesía: "El Hombre Imaginario"
Autor: Nicanor Parra.
Chile, 2014).

Me contó Julio. 

Había tomado el trayecto mas indirecto para llegar al otro lado de la ciudad.
llevaba cumplidos 30 años, que del todo no eran miserables, sino de oportunidades que se me iban presentando. 
un día un taxista me dijo: acá! puedes perder dinero! pero no puedes perder tiempo!.
En mi vieja ciudad la cosa era mas tranquila, ir de un lado y pasar por la raja mitad de la ciudad era cuestión en minutos, al poco tiempo podías pasar de un escenario a otro casi sin percatarte, es cierto, ahí llegaron andrajos que como fantasmas se paraban compitiendo con semáforos.

Mi día acá, lo tomo como mucha disciplina, una vez listo para partir, se que línea de bus puede llevarme y el tiempo promedio que me tomará, nunca antes me había inclinado por coger un buen libro y salir leyendo en medio del desparpajo que traer consigo la ciudad.
Allá era cuestión de sacar el libro, señalar con tranquilidad las hojas a leer, casi ir leyéndolas mientras tomaba camino y casi, casi sin mayores altibajos llegar a una cola en el cajero del banco, o en la cola del pan.

El libro se había vuelto uno de mis enemigos mas plausibles, yo gustaba de ir parado esperando en paraderos apuntando en mis orejas auriculares hasta lograr desembarazar música lo mas inverosímil posible, suele gustarme la de moda o la que suene mejor, desde una refrescante cumbia que me ponía atento a las cosas de estos tiempos, o podría ser un buen perreo de esos que quiebran cintura de las embragues!.

En tal manera, llegue con suerte a la oficina o al trabajo, saludé al vigilante.

-Qué dice chochera!-
-Señor buenos días- respondió medio amable, aunque estos patas de donde vienen no creo conozcan amabilidad o cortecía lo hace para sobonear.
-Julio, Julio- me dijo Espe, la encargada de los sistema de operaciones financieras.
-habla Espe- y me le acerque con efusivo talento hasta darle un besito que casi me pegado unos segundos más, creo no se dio cuenta pues cada día que pasaba le Espe estaba buena, claro a mi me importaba mucho pues era casada.
-Has escuchado, eso-
-qué, o sobre qué- le dije.
-Un actor se ha suicidado, no comprendo- dijo.
- Si lo tenía todo, tenía dinero, propiedades, todo, que le faltaba?-
- nadie le dijo algo en su familia, nadie le saco a pasear a tomar aire para que deje la depre, que mundo loco-
yo, moví los hombros con una afirmación de cabeza y una sonrisa queriendo acercarme nuevamente a ella.
-hola!, hola- dijo mi jefe, había llegado.
mi semblante por su puesto cambió, me le acerque a darle la mano ni me respondió.
-Mira Julio, el próximo lunes no puedes llegar antes que yo, si haces eso a mi me ven mal, manyas!, tienes que avisarme a que hora llegarás, tienes que esperar que llegue primero yo y ahí puedes estar.
-Mi carro no demoro hoy y bueno!, llegue rápido-
-Si llegas temprano a partir de mañana, esperas afuera hasta de verme llegar, luego entras okey-
-no discutiré estas tonterías contigo, ya sabes como es la nota acá, sino, ya sabes que hay una entrada y también una salida-

-In put, Ou put-

Yo no valgo pa' esta ciudad pensé, desde ese día deje el libro en casa.