Por: Jorge Ruiz Barcellos
-No fue tu culpa!...- como si diera un
último grito.La noche acaba cuando se consume todo en
ti.Pedazos de miedo. Mis manos jalonean mi pelo
hasta el cansancio, intentan cubrirme las rayas que dibujan cárceles con mis dedos. Descubrí
lo único que nunca me dejaría para siempre… la culpa.Por esos días, mis ojos andaban cansados
de mirar, mi pelo era largo y escondido en
una gorrita de lana. Un pedazo de trapo me envolvía el cuello y ese palillo era
un barajo dulce en la boca.Lo sé… nunca fui capaz si de tomar un puñal
se trata, lo mío siempre ha sido un pedazo de papel y escribir algunos versos en
números. De empuñar el lápiz a andar prendado de un revolver me dio risa de
cólera. Casi nunca he tirado los casquetes de las balas que decoraban mi habitación, por ese tiempo mi
escondite quedaba en la calle de “Las As”
en el pedazo de barrio que me pinto de un color distinto. En la calle de “Las As” aquella mañana fue diferente, “Yuto” mostraba ese perfil dicotómico y siniestro, podría ser un
monstruo? pensé. “Maca” de blue jean apretados,
exhibía en una desnudes su pecho encendido, de cabello corto, mostrando de a
pocos su ternura peligrosa y rapaz, ella decidió observarse.-“Walt”!!- me raspó con su voz. Quise escaparme.-“Walt”!!- volvió sobre mi hombro…Una
mano, dos figuras borrosas, y ojos punzo cortantes, lo dijo, lo dijo, lo digo.-El tombo! - dije por derecho absurdo.Una mano y un brazo capaces de
empujarme, me tenía entre él y la pared, podía ver su rostro dibujando la ira
de color rojo que quemaba. De su boca salía humo seco, sus ojos siempre dirigidos
como si quisiera matarme o algo parecido a muerte… lo sentí.Pum!!, fue un golpe que rosa mis oídos,
me quedé mirando algo en ese instante, cambio todo. Me parecía o imaginaba que algo
se paraba en el tiempo, lo sé porque el tiempo tiene esos detalles. Mi miedo desde
el inicio se hizo tenue y se empequeñeció, como si mirara desde el rincón más chiquito.Su figura ya no era esa, tenía blancos los ojos y alargada su sombra como
cubierta por una sábana, los hombros estirados como amalgamando un desconcierto
fatal. Por ese instante me sentí un humano, me acariciaba la idea de amar,
pensé que podía ser piadoso, pero esa mariposa que se posó en mi hombro me dijo
al oído, fuiste… casi Walt.Miré como “Yuto” desesperado jaloneaba a alguien que se mostraba tirado, “Maca” estaba parada y sus lloriqueos
imitaban sollozos. Vi mi nombre y más allá me vi jugando entre las hojas de mi
poemario, por lo que parecía podía creer en una especie de libertad, como si la
muerte te llevara a eso… pienso en morir ?...me pregunté como si lo creyera así sin pruebas de ello.Mis ojos!, los abro!.Abro mis ojos…Es esta mañana o algo parecido,
había escapado de un largo viaje, fui hasta a esos los confines. Miro el computador prendido, hallo escritos y
líneas de izquierda a derecha;-Nombre: Waltina Herrera-Edad: 25 años, -Profesión: escribidora,-Lugar de Trabajo: Jr. Abancay-DNI , no había sido escrito.Hoy entiendo que por
alguna razón estuvo Walt en algún
lugar que conocía. Soy delgada y viajo sobre ruedas, mi universo es mi
habitación, he descubierto que desplazándome frente al computador leo un nombre:
“Calle de Las As” en ese instante fui
testigo que el escribir es mi única culpabilidad.